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Francisco Jiménez, la historia de un científico del siglo XIX

  • Poco conocidos los geógrafos del pasado: Tamayo Pérez.
  • Inicia el segundo semestre de los Fórums del Instituto de Geografía 2014.

“A pesar de que su trabajo fundamentó nuestra profesión, los geógrafos del pasado son poco conocidos y casi nunca reconocidos. La vida de aquellos personajes es un misterio, lo más que conocemos son algunas de sus obras. Por tal motivo distintos académicos de este instituto profundizamos en la historia de aquellos hombres de ciencia”, mencionó la  doctora Luz María Oralia Tamayo durante la conferencia que inauguró el segundo semestre de los Fórums del Instituto de Geografía 2014.

Francisco Jiménez fue uno de los geógrafos mexicanos más importantes del siglo XIX. Nacido el 24 de mayo de 1824, ingresó al Colegio Militar en la Escuela de Ingenieros durante su juventud. A los veintidós años combatió en la guerra entre Estados Unidos y México, a cuyo término participó en la Comisión de Límites que definió la frontera entre ambos países. “Jiménez realizó la mayoría de las observaciones astronómicas que permitieron demarcar los límites y elaborar la cartografía de la frontera. Tal encomienda no fue sencilla debido a las dificultades técnicas y a la inestabilidad política de aquel tiempo, de hecho la comisión trabajó de 1849 a 1857 en dicha tarea”, comentó la doctora Tamayo.

Al terminar aquella labor Jiménez trabajó en el Ministerio de Fomento y le fue encomendada la elaboración del mapa de la república junto con Antonio García Cubas. Dicho proyecto se suspendió a causa de otro conflicto bélico: la intervención francesa y la llegada de Maximiliano de Habsburgo. A pesar de ello Francisco Jiménez gozó de buen prestigio durante el Imperio y obtuvo cargos como el de subsecretario del Ministerio de Fomento y la dirección del Observatorio Astronómico Nacional.

Tras la caída de Maximiliano, en el año 1867, se desprestigió a los científicos que habían colaborado con el Imperio. Jiménez no fue la excepción aunque se le perdonó en 1871 cuando desarrolló un método sencillo y preciso para calcular longitudes geográficas a partir de señales telegráficas. Un año después impartió las cátedras de geodesia y astronomía en el Colegio Militar. Más tarde, en 1874, viajó a Japón como parte de la comisión mexicana para observar el tránsito de Venus por el disco del Sol. “Además de Jiménez la comisión estuvo compuesta por reconocidos científicos de la época como Manuel Fernández Leal, Francisco Bulnes, Agustín Barroso y Francisco Díaz Covarrubias quien la encabezaba. Los comisionados observaron el fenómeno desde dos puntos diferentes. Con esos cálculos dedujeron algunas medidas relacionadas con el Sol y el sistema planetario”, declaró la conferencista.

Otra de sus contribuciones a la ciencia fue calcular el valor de la fuerza de gravedad en la Ciudad de México. También determinó la posición geográfica de diversos lugares del país tomando como referencia al meridiano de Greenwich, pues en aquel entonces no se contaba con un referente universal y por lo general se utilizaba el meridiano de la Ciudad de México o el de París.

Además de resaltar la capacidad de Francisco Jiménez para generar conocimientos relevantes para su época, la doctora Luz María destacó el interés que tuvo este personaje por difundir la obra de colegas de otras partes del mundo. “Propagó el trabajo de Andrés Poey, director del Observatorio Meteorológico de Cuba, quien propuso la necesidad de estudiar los fenómenos meteorológicos con ayuda de observatorios distribuidos en todo el mundo. También difundió las obras de Adolfo Quetelet y de Ángel Secchi, directores de los Observatorios Astronómicos de Bruselas y Roma respectivamente. Además tradujo al español importantes textos como el instructivo para realizar observaciones meteorológicas del Instituto Smithsoniano de Washington, así como diversos textos que proponían el uso del sistema métrico decimal. Hay que tomar en cuenta que en ese tiempo se ocupaban magnitudes como el pie o la legua” apuntó.

Francisco Jiménez murió a los 57 años de edad. Su vida estuvo ligada a sus grandes pasiones: la astronomía, la meteorología y la geografía. “Vivió entre el servicio a la nación y la búsqueda de nuevos conocimientos, varios de los cuales difundió en el Boletín de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, de la cual llegó a ser vicepresidente” puntualizó la especialista. Finalizó al aludir la necesidad de fomentar los estudios de la historia de la Geografía mexicana puesto que se aún desconoce mucho de ella.

Si te interesa saber más sobre el tema te recomendamos revisar uno de los artículos de la doctora Luz María Oralia Tamayo:

http://www.igg.unam.mx/sigg/utilidades/docs/pdfs/publicaciones/inves_geo/boletines/44/b44_art333.pdf



Geografía Noticias

2014-09-09

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