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Un recorrido por la geografía de género

  • En breve se publicará el libro Geografías feministas en diversas latitudes: origen, desarrollo y temáticas 
En el  marco de la campaña HeForShe, de las Naciones Unidas - a la que se adhirió la UNAM el pasado 29 de agosto- que tienen como objetivo promover la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, en el Instituto de Geografía (IGg) se realizó la conferencia Geografías feministas y de género: una mirada desde México.

En este evento participaron los doctores Álvaro López, investigador del Departamento de Geografía Económica del IGg; y Verónica Ibarra, profesora del Colegio de Geografía de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

En su intervención, Álvaro López señaló que el género es una construcción social basada en elementos esencialmente naturalistas, tanto de los enfocados en las evidencias externas del cuerpo, como en los aspectos genéticos y hormonales.

Y como ejemplo, el investigador hizo referencia a la epístola de Melchor Ocampo, que formó parte del Artículo 15° de la Ley de Matrimonio Civil de 1859, que hasta 2006 todavía era leída en ceremonias civiles matrimoniales en algunas entidades del país.

Este artículo enfatizaba las características y roles que debían cumplir tanto el hombre como la mujer ante la sociedad, donde el mayor valor de los varones radicaba en su fuerza y en ser guías para sus parejas; mientras que en la mujer destacaban como principales dotes: la abnegación y obediencia ante las decisiones de su esposo.

Álvaro López cuestionó la correspondencia que la sociedad ha creado entre sexo, género, conducta y preferencia sexual. De tal modo, que en la construcción social corresponde al macho el género de hombre, que debe asumir una conducta masculina y una preferencia heterosexual. Mientras que la hembra es asignada bajo el género de mujer, y debe asumir una conducta femenina y ser heterosexual. Pero lo cierto es que esta linealidad suele ser falsa, comentó.

Por ejemplo, sólo por aludir a aspectos de orden biológico, cifras de la Organización Mundial de la Salud señalan que al menos 1% de la población mundial tiene características físicas que no permiten definir su sexo con claridad, que le den a un ser humano la atribución exacta de macho o hembra. En este contexto, se asume la existencia de una diversidad sexual-género-identidad como una manera de entender "la múltiples posibilidades de la vivencia humana".

Comentó que con frecuencia hombres y mujeres se pronuncian a favor de la equidad de género, aunque al mismo tiempo dicen "yo no soy feminista". Dicha expresión se basa en el hecho de que el concepto "feminismo" ha sido asimilado erróneamente por una parte de la población como una revancha de las mujeres hacia los hombres; mientras que el feminismo es justo un movimiento social que busca establecer relaciones de equidad entre hombres y mujeres, por lo que vale la pena revisar los fundamentos y logros del mismo.

Álvaro López refirió que al ser el género una atribución indisoluble del ser humano, y el espacio geográfico una construcción inseparable de los hombres y las mujeres, la Geografía tienen mucho que describir y explicar acerca de las implicaciones del género desde el punto de vista del espacio; las formas en que hombres y mujeres se desenvuelven en los espacios públicos o privados, urbanos o rurales, sagrados o profanos, domésticos o laborales y que son objeto de estudio de la geografía del género.


Pioneras en el estudio del feminismo y la geografía
En su participación, Verónica Ibarra habló sobre el libro Geografías feministas en diversas latitudes: origen, desarrollo y temáticas, que en breve será publicado y reunirá una serie de artículos en donde las autoras muestran el desarrollo de la geografía de género -o feminista- en diferentes países.

El recorrido de estos relatos inicia en la geografía feminista anglosajona, considerada como pionera en esta área de estudio y que dio inicio en los años setenta a partir de los trabajos realizados en Estados Unidos y Reino Unido. La geografía feminista anglosajona se ubica a la cabeza por sus aportaciones, tanto en el desarrollo teórico como en el número de publicaciones.

En Latinoamérica destaca la geografía de género de Argentina, que apareció a finales de los años ochenta y que criticó a la neutralidad, la objetividad, así como  al "conocimiento real y universal; cuestionamiento que se fortaleció con las lecturas posmodernas en la geografía".

En Brasil la temática de género y geografía ocurrió "en el contexto de la democratización brasileña", que dio pie al despunte de una geografía crítica. Sobresale la participación de esta nación en la organización del Primer Encuentro de Geografía y Género de América Latina, que desde entonces ha reunido a geógrafas de Latinoamérica, España y Portugal. Actualmente Brasil cuenta con un destacado grupo de trabajo sobre sexualidad.

España ha sido líder de la geografía de género iberoamericana, ejerciendo un gran impacto desde los años ochenta. En esta labor ha sido fundamental la participación de María García Dolors, quien "ha tratado de hacer el engranaje entre la geografía anglosajona y la de habla castellana".

Pese a su "gran tradición feminista, en Francia ha sido difícil posicionar este tema y se ve con "menosprecio" a esta rama de la geografía. Tan es así que incluso se ha optado por usar el término "sexo" (masculino o femenino) en lugar de género, por considerarlo más científico.
 
La geografía feminista apareció en Alemania como un movimiento "desde abajo", impulsado por estudiantes que -en los años noventa- crearon la Red de Geografía Feminista, la cual cambiaría su nombre a Red de Geografía y Género.

Italia presenta una geografía de género más reciente, impulsada en 2006 con la publicación de la primera contribución en idioma italiano en esta área. En 2007 surgieron los primeros estudios sobre masculinidad, además ese mismo años se realizó el primer evento de geografía y género.

Mientras en el contexto global se posicionaba la geografía feminista anglosajona y española, en el México de los años ochenta se presentaron cuestionamientos relacionados con la división sexo-género.Y es en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM donde empezó a gestarse "un contexto latente de feminismo" de la mano de académicas como Rosario Castellanos, Graciela hierro, Griselda Gutiérrez, Marcela Lagarde y Martha Lamas.

En 1992 la UNAM creó el Programa Universitario de Estudios de Género (PUEG), lo que favoreció a las geógrafas interesadas en la temática a contar con un espacio de formación y problematización; comenzaron a publicarse libros de geografías feministas y poco a poco se incluyeron cursos y otras actividades en torno a este tema. E incluso en el nuevo plan de estudios de la licenciatura en Geografía se incorporó la materia optativa Geografía y género.

Verónica Ibarra destacó que además de la UNAM, otras instituciones académicas mexicanas trabajan el tema de geografía de género,feminista y de las sexualidades, tales como: la Universidad Autónoma Metropolitana, la Universidad veracruzana, la Universidad Autónoma del Estado de México, la Universidad Autónoma de Baja california Sur y la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.


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2016-10-17

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