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El plagio académico, un sistema de complicidades

  • El Instituto de Geografía sede del 2° Ciclo del Seminario Permanente de Editores
  • Incluyó mesa redonda sobre ética y buenas prácticas en la escritura académica
"Con la proliferación de internet y la creciente disponibilidad de textos completos en formato electrónico se ha hecho más fácil detectar el plagio. Desde casos muy evidentes como la reproducción de grandes partes de documentos, hasta algunos que podrían llegar a ser muy sutiles como la utilización consistente de unas cuantas palabras de otra obra sin la correspondiente cita y entrecomillado", mencionó Felipe Rafael Reyna del Departamento de Bibliografía Latinoamericana de la Dirección General de Bibiotecas de la UNAM en el marco del 2° Ciclo del Seminario Permanente de Editores.

Con sede en el Instituto de Geografía, dicho seminario organizó la mesa redonda "El plagio. Ética y buenas prácticas en la escritura académica", a través de la Red de Directores y Editores de Revistas Académicas y Arbitradas de la UNAM, la cual fue creada en el 2013 junto con el Consejo de Publicaciones Académicas, con el fin de contribuir en la profesionalización de las personas involucradas en el ámbito editorial.

Para prevenir situaciones de plagio, Reyna Espinosa propuso que las revistas académicas incluyan una declaración explícita sobre ética científica y la inaceptabilidad de cualquier forma de fraude, advirtiendo que los editores y examinadores emplearán herramientas informáticas para detectarlos. Comentó que hay gran variedad de programas que señalan las fuentes posibles de plagio y que internet es una herramienta básica, pero útil, para encontrar casos muy evidentes.

Al referirse sobre la situación de la UNAM dijo que "de las 89 revistas que actualmente forman parte de su portal, solamente 11 declaran adherirse a códigos de ética y consideran prácticas para la detección de plagio. Esto muestra que al menos declarativamente es una práctica editorial en la que todavía se debe trabajar".

Rocío Amador Bautista, del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación de la UNAM, afirmó que la problemática del plagio resulta de un sistema de complicidades, cuyo antecedente es el fraude. Mencionó que las acciones fraudulentas van más allá de la escritura académica, ya que existen diversas anécdotas sobre malas conductas tanto de los evaluadores de las publicaciones como de los editores de las revistas. "A veces no es necesario que los científicos destacados pasen por dictaminación, por temor de contradecir a su eminencia", mencionó la universitaria. Agregó que en ocasiones al denunciar el plagio de un personaje prestigioso, el demandante termina peor parado que el demandado, debido a que dentro de las comunidades científicas existen sistemas de acuerdos y conveniencias.

Carmen Arteaga Alvarado, de la Facultad de Derecho de la UNAM, habló sobre el plagio en términos legales. "A pesar de que todos lo identificamos, como tal nadie va a ser juzgado por plagio porque no existe el tipo penal "plagio", ni siquiera como infracción. No existe en las leyes de derecho de autor o de propiedad intelectual en general". Sin embargo, existen infracciones que conforme a la ley pueden aplicarse a quienes realicen reproducciones parciales o totales sin autorización del autor.

Cuando se identifica el uso no legal de una obra, únicamente el autor de la misma puede levantar la denuncia. La demanda puede adquirir dos componentes, una en el ámbito patrimonial y otra en el moral. Lo anterior conlleva a acciones legales distintas: aquella que busca resarcir los daños y perjuicios en las regalías que el autor dejó de percibir por el plagio, y la que se enfoca en reparar los daños y perjuicios morales a los que el autor pudo ser sometido.

"Las multas son altas, la más alta llega a 40 mil días de salario mínimo", mencionó Carmen Arteaga, quien agregó que otro tipo de infracciones que pueden aplicarse a quien publique -a sabiendas- una obra substituyendo el nombre del autor podrían alcanzar condenas de prisión de hasta seis años.

La ponente comentó que las implicaciones jurídicas sobre el mundo editorial y el tecnológico no tienen marcha atrás. "Lejos de que desaparezca el derecho de autor; lejos de que no haya posibilidad de que tengamos una sanción porque estamos tras el anonimato de una máquina, los derechos exclusivos en los que el titular decide qué se hace con su obra cada vez se van reforzando más". En ese sentido añadió que en el senado de la república se propuso una iniciativa por la que se reforman diversas disposiciones de la ley federal de derechos de autor para introducir la figura del plagio académico en la legislación nacional.





 


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